Cotidiana Irracionalidad27 07e Nov14e07bTue, 07 Jul 2009 03:14:05 +0100e 07e 2006 11:58 p.07

Nací en un país del tercer mundo, en un barrio de clase baja, en una pequeña casa, en una pequeña familia. Crecí y aprendí en una escuela fiscal, anónima y militarizada. Aprendí a través de mis amigos de extensas familias, a ser anónimo. Aprendí a reírme de la miseria y a burlarme de lo que no tenía.

Quise aprender a ser como el resto, pero siempre me salió mal. Fracasé. Anduve buscándome, y por momentos sentía certezas. Tuve suerte y me burle de las estadísticas de pobreza, pero ahora me encuentro atrapado en los dilemas de las letras.

Miro atrás y he aprendido mucho, pero he perdido confianza. ¿Desconfiado de la vida? ¿De los que me rodean? ¿De los que me sonríen? A veces olvido y me dejo llevar por las emociones, de la alegría instantánea que uno siento cuando es parte de algo.

Eso sí, soy un soñador incorregible, incontrolable. Construyo realidades, a pesar que a veces me cosen la boca con cabellos de muertos.
Intento comprender el mundo, pero me cuesta alienarme a él, a sus lógicas extrañas, a sus intercambios racionales. Estudie ciencias sociales para entender, pero ahora solo me sirve para alejarme, en una caja oscura y fría.

En este país del tercer mundo, como en otros iguales, hay pautas para dejar de soñar. En esta ciudad, acomplejada y pueblerina, parece que hemos perdido las elecciones. Ayer cogí el diario y busque empleo, y solo encontré lugares para vender el alma.

No sé cuánta energía me quede, para seguir en esta militancia irracional. Una militancia que incomoda, que provoca, que cuestiona y no calla. Hoy, camine por esa larga vereda, dentro de la universidad. Los que escogieron las ingenierías, las ciencias administrativas, caminan felices, con trajes nuevos y se pasean en autos del año. Los que escogieron las humanidades, lucen la misma mirada cuando eran estudiantes, sus mismas greñas, cargando en sus hombres el peso de su propio autoexilio.

Autoexilio. Alejarse, tomar distancia, mirarse hacia dentro detenidamente y quedarse ahí por largo tiempo. La batalla parece estar perdida. ¿De qué batalla hablamos? ¿La batalla de los sentidos? ¿La batalla de las formas de ser?

Hoy decidí irme a ese lugar, a ese viaje al centro de mi mismo, y quedarme ahí, hasta que este seguro. Cuando salga de este estado, quizás me burle nuevamente de mi mismo, de este país, de esta ciudad y de las sonrisas carcomidas por las caries.

Ahora… solo queda acomodarme en este escritorio, habilitar esta habitación para que sea el refugio perfecto. Conseguir esos cigarrillos, que tanto disimulan la soledad y poner esos viejos discos, para encontrar esa armonía que me guíe en este difícil viaje al A U T O E X I L I O.

Cotidiana Irracionalidad27 31e Nov47e05bSun, 31 May 2009 22:47:15 +0100e 31e 2006 11:58 p.05

John Hodge

Choose Life. Choose a job. Choose a career. Choose a family. Choose a fucking big television, choose washing machines, cars, compact disc players and electrical tin openers. Choose good health, low cholesterol, and dental insurance. Choose fixed interest mortage repayments. Choose a starter home. Choose your friends. Choose leisurewear and matching luggage. Choose a three-piece suite on hire purchase in a range of fucking fabrics. Choose DIY and wondering who the fuck you are on a Sunday morning. Choose sitting on that couch watching mind-numbing, spirit-crushing game shows, stuffing fucking junk food into your mouth. Choose rotting away at the end of it all, pishing your last in a miserable home, nothing more than an embarrassment to the selfish, fucked up brats you spawned to replace yourself.

Choose your future.

Choose life.

http://www.youtube.com/watch?v=vmzaBvKzrZI

Cotidiana Irracionalidad27 21e Nov14e02bSat, 21 Feb 2009 15:14:16 +0000e 21e 2006 11:58 p.02

Cuando era joven, irresponsable y maldito, no me veía más allá de los treinta años. Estaba atrapado por esa idea romántica de que la vida debe ser intensa, nihilista y tal vez fugaz.

A los veinte años, era campeón bebiendo, contando historias, sin interrumpir mi vida académica. Ahora no tolero dos días seguidos de fiesta, pues al día siguiente de una celebración moderada siento que la resaca es eterna. Tengo que tener mis botellas de agua al lado, estar tirado todo el día en la cama, con malestar general, taquicardia y una gran culpa.

Claro, el mismo espíritu lo tengo. Cuando bebo y estoy con mis amigos, soy un superhéroe de la diversión o de la autodestrucción. Bebo, canto, bailo y hago reír… en ese momento, mi cuerpo vuelve a ser el del jovencito trasnochador y bohemio del ayer, pero una vez que el alcohol pasa, cuando el sol aparece y Lima despierta, empieza la decadencia.

Ahora, a pocos meses de los treinta, estoy intentando cambiar mi estilo de vida, comer sano, verduras, frutas, aceite de oliva; beber jugos y ya no gaseosas o cervezas. A pesar de esos cambios, la factura llega y con una tasa de interés alto. Gastritis, hígado graso, gordura, taquicardias, depresiones.

Esta situación entre mi estado actual físico y mi espíritu bohemio entran en conflicto. ¿Puedo ser bohemio, sin beber abundante alcohol?, y por el contrario beber agua mineral. ¿Tendré que adaptarme, por ese amor a veces absurdo a la vida? Imaginando que en el futuro todo será mejor ¡Qué Ironía! Mi madre, dice que después de los treinta, aparecen todos los achaques. Quisiera no creerle, pero ahora paso por eso, solo a pocos meses de tener treinta.

Este fin de semana, quiero regresar a jugar básquet después de 11 años, salir a correr y sentir esa felicidad por estar cansado y sudoroso.

Creo, que como consuelo, empezaré a escribir sobre ese otro Yo, que sigue siendo bohemio, creare un personaje ficción para que viva por mí, que beba hasta el amanecer, que siga manteniendo conversaciones acaloradas mientras juega con una vaso de cerveza y en la otra mano un cigarrillo. Recrear a ese personaje que caminaba manos en el bolsillo, junto a otros perros románticos, por esas calles de casonas altas y de neblina espesa. Solo nos queda entonces… soñar, seguir creando utopías, transformadoras y transgresoras.

Cotidiana Irracionalidad27 29e Nov24e01bThu, 29 Jan 2009 02:24:21 +0000e 29e 2006 11:58 p.01

Hace un mes que no tengo empleo, porque un conjunto de circunstancias me llevaron a no seguir más en el mismo lugar. Me había auto-engañado con pequeños logros, con maquillar mi cotidianidad oficinesca, por construir una realidad paralela propia a mi estilo lúdico. Lo mejor que me llevo son fotos, momentos y amigos.

A veces pienso, en medio del bullicio del trafico Limeño, que nos cuesta decir al resto que nuestro empleo ha caído en la más profunda mediocridad, que todos los días hacemos lo mismo y hasta nos inventamos el trabajo para evitar la culpa de cobrar un sueldo por no hacer nada. No obstante, he tenido momentos de emoción, cuando recreaba ideas y proyectos para transformar lo que nos molesta, lo obsoleto, lo mediocre.

Lo peor de todo, es que nunca supe ahorrar. Algunos meses lo intentaba, pero siempre la cuenta a fin de mes evidenciaba mi fracaso (esa ausencia de ética protestante en mis finanzas). Ahora sin empleo, solo queda replantear mi vida o mis estilos de vida. Ya no puedo darme esos gustos pequeño-burgueses a los que me había acostumbrado. Salir tarde y tomar un taxi para llegar a tiempo a una reunión, ahora ando en bus y salgo con anticipación. Ya no cenas en los nuevos restaurantes, ahora prefiero el sabor casero de la cena familiar y de la casa de la novia. Y la mayor prueba, es la librería. Ahora ignoro los coqueteos de los autores. Solo miró de reojo los nuevos libros, leo las contratapas y me escandalizo por el precio. Antes, mi bolsillo se permitía comprar un libro caro, porque el disfrute y el goce por el libro nuevo no tenía precio (parece publicidad de mastercard).

Luego de regresar de vacaciones (pues sí, me permití vacaciones, con el pretexto de aclarar las ideas lejos de mi ciudad) me sentí algo perdido con mi nueva realidad. Estar todo el día frente a la laptop, coger un libro para avanzar mi tesis, dormir por las tardes con despreocupación. Desordenar mi sueño, dormir de día, deambular de noche. En un momento entre en pánico, y creía que Fromm tenía razón, que tenía miedo a la libertad o la auto disciplina. Intenté crearme una rutina: estudiar inglés por la mañana, por la tarde la tesis, por la noche ver a A. La realidad era distinta, dormir, comer, dormir, leer y quedarme dormido. ¿Depresión? Tal vez. Días no salía de mi casa. Había perdido el amor a la ciudad, a las calles, a la gente. Pensaba que mi ciudad era pueblerina y acomplejada, y que un creador debe estar al margen de todo. En días sin rutina, de libertad, la ciudad parecía tragarme, con sus desordenes y dinámicas.

Después del último post, lleno de elementos trágicos, quiero que este año sea de creatividad y de causas utópicas. Quiero arriesgarme, ensayar formulas distintas para no alienarme a una sociedad de trabajo especializado y estresante, conciliar trabajo con felicidad. Alguna vez mi amigo Eloy me decía, que hay que trabajar de día, para vivir de noche. La noche como el momento para enrumbar esos sueños que nos mueven la vida. Movilizarnos por ese lema libertario de la “autogestión”, del “hacerlo tú mismo”. No esperar que nos toquen la puerta, sino arriesgar, crear y tocar puertas, movernos y mover. Trabajar en utopías si eso nos hace feliz, si con eso no defraudamos a nuestra propia autenticidad.

Quizás la crisis del sujeto pos moderno, es no poder dar un orden o sentido a todas las “formas de ser” o a nuestras “múltiples identidades”. El desafío es nuevo, pero si no lo intentamos, no ensayamos, siempre creeremos que estamos en el lugar incorrecto y haciendo lo que no nos gusta. Por ejemplo, J. trabaja en una corporación de cosméticos y escribe los catálogos. Gracias a eso, él puede tener un estabilidad para poder escribir poesía y publicarlas. Su camino me parece un ejemplo interesante, porque de otro modo, no lo hubiera hecho. Algunos dirán que no es “autentico”, que es “inconsecuente”. Sin embargo, esos términos deben de repensarse, a la luz de que vivimos otro momento de la historia, y que del solo romanticismo no salen los poemarios, o los libros o las creaciones artísticas en general. Otros dirán, que lo ideal es trabajar de lo que nos gusta hacer. Pero, mientras no suceda tal oportunidad, solo nos queda ingeniarnos y seguir en ese proceso creativo a media luz y de mucho esfuerzo.

Co-creación (anti) literaria27 25e Nov36e12bThu, 25 Dec 2008 23:36:56 +0000e 25e 2006 11:58 p.12

Aun estoy lleno de emociones, o mejor aún, robando la frase del viejo poeta: con la resaca de todo lo vivido. Una resaca que a veces se confunde con disonancia, entre mi ser y el universo. Cuando busco sintonía, siempre termino en transgresión. Hedonista que termina en un hoyo fangoso y oscuro.

De los amigos que alguna vez tuve, solo sabían contar hasta diez; y yo no ando como para perder el tiempo en numerologías, cuando solo me interesa el azar. Solo queda quedarme conmigo, eructar cerveza y releer a ese poeta gay en una ciudad de silencio maniático.

De las novias que he tenido, lindas, perfectas, de pieles suaves y fresco aliento, ninguna sabía volar. Excepto una, la que uso la cualidad para viajar a otra dimensión. Ella sabía que a mi lado, corría el riesgo de no distinguir los colores y peor aún, de confundir las notas musicales.

La otra noche, mientras regresaba a mi casa, viendo la sombra de los cables de luz enredados, una banda patronal ocupaba la pista. Esa música, me recuerda a mi niñez contemplando caracoles y observando por meses a las hormigas. Nunca debí dejar esa afición o remplazarla por la contemplación de los humanos.

Quizás la última imagen que tenga de mi mismo, sea verme al borde de la ventana en el piso 10 de un edificio, en una ciudad anónima. Estoy al borde, vestido con ropa interior blanca, y sabiendo que muero. Son mis últimos días, y la imagen de lanzarme por la ventana, la repaso a diario. Creo que esa imagen ya apareció en una película. Al final, uno no puede cambiar las imágenes de sus últimos días porque a algún guionista se le ocurrió lo mismo. Dilemas visuales.

Hoy le decía a A. que la vida no puede transcurrir frente a una computadora, en una oficina con olor a falta de creatividad o con sueños que se ahogan en un vaso de cerveza fría. Ella me dice que no comprende a la vida, yo tampoco la comprendo sin embargo insistimos en vivirla. ¿Quién dice que hemos perdido la fe? Si no podemos seguir a un dios que no vemos, como seguimos viviendo una vida que no entendemos.

Nos hemos olvidado de contar hasta diez, de distinguir los colores, de no reconocer las notas musicales. Solo podemos tener imágenes difusas de nosotros mismos. Imágenes al borde de una ventana, en un edificio, en una ciudad anónima. Repasando a diarios los mismos pensamientos.

Co-creación (anti) literaria27 14e Nov48e07bMon, 14 Jul 2008 01:48:57 +0100e 14e 2006 11:58 p.07

Para Cintia, Cristina, César, Ezzio y Omar…. a un año de (re) conocernos.

Puedo imaginarme, que cuando alguien escribe un libro, no tiene idea de que sucederán con las palabras, si alguien lo leerá, si tendrá seguidores, si el estilo será copiado, o si simplemente pasara al olvido. Serán pocos los que escriben una novela, pensando que será la guía de una ciudad. Sin embargo, hace un año, decidimos conocer una ciudad a partir de una novela y de sus personajes.

Sábado 30 de Junio, Lima.

El taxista me esta esperando, y mi novia tiene fiebre. Con sus ojos llorosos me despide desde su cama y le mando un beso volado antes de cerrar la puerta. Camino al aeropuerto, logro distraerme con las luces de neón que decoran una Lima que cambia y se transforma.

En el aeropuerto, una fila de personas me antecede, y no sé cómo llenar esos papeles de migraciones. Mi amigo llega con los ojos llorosos, ha terminado con su novia. Lo abrazó y me digo a mi mismo, el viaje será largo.

Domingo 1 de Julio, DF.

El avión llega al DF y nos perdemos en ese enorme aeropuerto. Caminamos, subimos y bajamos escaleras, cambiamos dinero, guardamos las mochilas. Ha pasado una hora, y aun no vemos la ciudad. Salimos y la ciudad es tan gris o más que Lima. Un cielo nublado en un día de domingo, me hace sentir en mi ciudad. Me deprime. Una vez le decía a mí amigo el Poeta, “no existen ciudades tristes, sino seres humanos llevando su tristeza a todos lados”

Llagamos al metro. Nunca he estado en uno. Camino demostrando que siempre ando en ellos. Mi amigo lee los mapas, yo lo sigo; y nuevamente subir y bajar escaleras.

El subterráneo es enorme y anónimo… y en el metro las personas andan como clavados al asiento, o colgados del pasamanos. Sus miradas no se cruzan, y siento que les han robado la identidad. Los miro, y es como observarme por dentro. Recuerdo que no me gusta quedarme conmigo a solas. Busco distraerme leyendo los nombres de cada paradero.

Salimos por fin de esa ciudad subterránea y avanzamos hacía el Zócalo. Nos reciben vendedores de longaniza, y un vagabundo con su corte de perros callejeros. Más allá un grupo de manifestantes entregan credenciales para una marcha. Protestan a favor del presidente legítimo.

Él se hace llamar el presidente legitimo de México, y culpa al actual gobernante, de haber llegado al poder por fraude. Conversamos con las personas que lo apoyan, y les compramos un libro.

Definitivamente hemos llegado un día convulsionado. Cercos de policías resguardan el Zócalo. Banderas colgadas con las caras de Marx, Lenin, Trostki y Stalin, me dan la sensación de haber viajado a través del tiempo. Unos vendedores de libros nos hablan del contexto político de México. Más allá dos estudiantes de la UNAM, venden videos del EZLN, de la Revolución Cubana y otros videos de izquierda. Pregunto cuántas horas son hasta Chiapas, y me responden que no muchas. Me invitan a acompañarlos, en dos días saldrán para allá. Pienso unos segundos. Solo queda decirles ojala los pueda acompañar, espero verlos el viernes.

Seguimos perdiéndonos en ese mar de gente, de estratos, y de banderas de diversos lemas. Tenemos hambre y no hay cafeterías abiertas. Sugiero a mi amigo que busquemos la Cafetería Quito.
- ¿Quito?
- A la que iba García Madero con los poetas real visceralistas.
De mi mochila saque la novela “Los Detectives Salvajes” de Roberto Bolaño. Mi amigo me sonríe y me llama loco.
- Te acuerdas el nombre de la calle- me pregunta.
Abrimos el libro, y buscamos la referencia, la calle es Bucarelli. Preguntamos a algunos manifestantes dónde queda la calle, y nos orientan de forma amable. Nos alegramos, porque la calle no es una ficción.

Caminamos avanzando hacía la avenida Reforma. En el camino, me detengo a conversar con un anarcopunk y le pregunto sobre su venta de panfletos a favor de un político, me responde entre risas que solo se trata de “negocio sucio”. Avanzamos, y nos detiene un señor elegante y con suma frescura nos pide dos pesos para el metro. No lo pensamos y le damos las monedas. Le preguntemos si conoce el Café Quito, en la calle Bucarelli. “Claro, sí conozco la calle, es una zona de cafés, y el Quito, es uno de los más tradicionales”. “Gracias señor”.

Llegamos a Reforma. Está llena de manifestantes cargando banderas amarillas, con las iníciales del Partido del Trabajador. No oculto mi emoción y me detengo a verlos. Pasamos por el Museo de Arte, y nos compramos unos panes de un ambulante, para aguantar el hambre y poder desayunar tranquilos en el café Quito.

Llegamos a Bucarrelli. Tomamos un respiro debajo de unas palmeras. La emoción nos desbordaba. Pero no encontramos nada. Solo un café llamado Habana. Un policía nos dice que la zona de cafés, está en Bucarelli, pero cruzando Reforma. Con mucho esfuerzo llegamos, pero la calle, tenía otro nombre.

Retornamos. Un señor que se gana la vida, transportando pasajeros en un triciclo, ofrece llevarnos al Café Quito por 100 pesos. “Suban y buscamos ese Café, preguntando seguro llegamos”. Agradecimos la intención, pero sentimos que era mucho dinero. Con menos entusiasmo caminamos imaginando que el Café no existe, o que ya cerro, o que se ha convertido en una tienda cualquiera.
Solo quedaba visitar el único café de la calle, el Habana. Ubicamos al dueño y conversamos con él.
- Perdón señor, usted conoce un café por aquí llamado Quito.
- La verdad no he oído, quizás se encuentre por los alrededores,
- Quizás ha cerrado. ¿Usted hace cuánto que esta en este café?
- Hace 15 años
- ¿Y el café desde que año está?
- Desde el 50
- Y sabe, si en los 70 venían escritores
- Claro, Octavio Paz, Carlos Fuentes…

Nos miramos con mi amigo, y decidimos contarle. Mire señor, lo que pasa es que estamos buscando un café que aparece en este libro, y aquí hablan de cafés y de la vida bohemia del DF en los 70. El dueño nos miró, sonrió, y nos deseo suerte.

Nos sentamos, pedimos tortas de jamón, como el chavo del ocho, cervezas, y mojito. Habían pasado tres horas de dar vueltas buscando el café. Sentados llegamos a la conclusión de que el autor, había cambiado el nombre del café, para hacerlo ficción. Así, que estábamos en el café quito, el lugar donde García Madero se reunía con los poetas visceralistas. Ya no estaba Bolaño (el autor del libro) vivo para preguntarle, pero si nosotros para deducirlo. Éramos como detectives, detrás de la huella de una obra.

Al salir del Café Habana, nos despedimos del dueño, “señor gracias por atendernos en el café Quito” Salimos felices, y dejando al dueño con una sonrisa.

Con gran entusiasmo pero muy cansados, quisimos buscar el Bar la Encrucijada Veracruzana. Otro punto de encuentro de los real visceralistas. Nos asomamos a un bar, medio clandestino, y un puñado de borrachos, nos levantaron sus vasos “aquí es, entren” No hicimos caso, y bajamos al Zócalo, para ver el final de la manifestación.

En el Zócalo, nos detuvimos para ver a un chamán azteca que había escrito con tiza en el piso, “limpia de aura azteca”. El aporte era voluntario, y había una fila de personas esperando. Un joven en muletas, las soltaba cuando el chaman le lanzaba humo, y oraciones en un lenguaje ancestral, quizás azteca. Una familia entera era “limpiada”, y cerraban los ojos muy convencidos del ritual. Mi amigo se animo, e hizo su cola. Vi como él también atrapado por el momento, cerraba los ojos, y ponía sus palmas hacía el cielo, para poder recibir la energía. Al final, me aventure de participar en la dinámica. Hice mi cola, y cuándo llego mi turno intente guardar seriedad. Por momentos la risa me ganaba, y tenía que pensar en cosas tristes para evitarla. En plena “limpia de aura”, mientras me lanzaban humo, y me recitaban un canto, cerré los ojos y me entregué al ritual. Mi aura debió estar oscura, porque el chaman tardo mucho tiempo conmigo. Al final nos regalo un par de amuletos, y lo llevo siempre conmigo.

El día había sido muy intenso, y aún eran las 5. Nos dirigimos al aeropuerto a tomar el bus a Puebla. Conforme íbamos llegando, el paisaje cambio, de una selva de cemento, pasamos a un una ciudad verde. Sonreímos y nos dijimos las cosas serán mejor aquí.

Masculinidades27 04e Nov59e06bWed, 04 Jun 2008 22:59:36 +0100e 04e 2006 11:58 p.06

Recuerdo la vez que mi amigo el poeta me decía “dime hermano, qué hago ahora con las fotos”. Esto fue después de que terminó la relación con su novia, luego de pasar años viviendo con ella, siendo extranjeros en una ciudad donde el frío no permite darse el lujo de dormir solo. Si bien, la pregunta era muy concreta, y yo no tenía respuesta, en el fondo sabía que la pregunta era mayor, que no podía resolverse en el momento, que aunque suene absurdo “el tiempo se encargará de darte la respuesta”

¿Qué hacer con la historia de a dos? Las fotos, los recuerdos de viajes, los días de estar juntos, de ver amanecer viéndose uno al otro, de construir historias juntos, de imaginar proyectos. Las fotos se pueden cortar a la mitad, pero no soluciona mucho las cosas.

Se construye un lenguaje común, referencias, canciones, películas, espacios, significados. Como decía el gran Calamaro “Debo aprender a vivir otra vez” Vivir solo, hablar para escucharse a sí mismo. Las palabras ya no llegaran al oído de nadie, no habrá sonrisas que te iluminen el día, sino superar la soledad, aprender a vivir sin ella o él. Sin embargo, el tiempo no garantiza el olvido. Una melodía aparece sorprendiéndonos, igual un gesto o simplemente un aroma.

Cada día un amigo o amiga me dice que acabo su relación, me hablan de un nuevo comienzo, de un año 0. No sé cuántas veces he puesto ingenuamente en el nick del messenger “Año 0” Marcando un nuevo comienzo, un hacer las cosas de modo distinto, pero he fracasado. Un intelectual habla de la imposibilidad de que existan relaciones sólidas, sino más bien nos dice que la tendencia es hacía las relaciones liquidas. Quizás de esas que uno intenta coger entre las manos, pero que se cae entre los dedos. Una sociedad marcada por el individuo y sus metas. La postergación de las relaciones duraderas por el éxito personal. Los encuentros rápidos, furtivos y a veces clandestinos, que nos satisface en una época de relaciones liquidas pero también hedonista y consumista.

Otro amigo, me hablaba de que quizás debamos replantear las relaciones de pareja, dónde se comprenda la real dimensión del otro, donde no ocultemos el gusto por la vida y la libertad. Otros me hablan, en tono pretensioso, del fracaso de la monogamia, del engaño de vivir al lado de alguien por muchos años, cuando nuestra “naturaleza” es ser polígamos, no de forma asolapada, sino abierta y como posibilidad de convivencia y de relación humana.

Finalmente, solo queda escuchar, aprender, vivir, y tener los ojos bien abiertos de estos cambios en una sociedad del tercer mundo, pero con imágenes de relaciones amorosas del primer mundo, y peor aun, de telenovelas y películas gringas.

Cotidiana Irracionalidad27 23e Nov34e12bSun, 23 Dec 2007 03:34:44 +0000e 23e 2006 11:58 p.12

No es la primera vez que escucho que estamos viviendo una época distinta, de exploración interna. Parece que estamos orientalizando a occidente, o que estamos haciendo caso a una cosmología distinta y quizás superior. Las culturas como la china, la hindú, la azteca, la maya, la inca, y todo su conocimiento acerca de la vida, llegan a nosotros, y empieza a ser parte de nuestra cultura, de nuestra forma de ver y vivir el mundo, incluso de cualidades que empezamos a buscar en las personas que nos rodean.
En agosto estuve en México, y de la forma más incrédula opté por hacerme una limpia de aura azteca. Que puedo decir, México me cambio (quizás la limpia de aura), desde la forma de ver las cosas, hasta la forma en la que me relaciono con mi entorno.
Hace poco fui, igualmente de incrédulo, a una lectura del Calendario Maya, y por casualidad estuvieron A. y S. En plena lectura, yo no dejaba de sorprenderme con cada frase simple pero sabia, era como un redescubrimiento del ser. Mis amigas se miraban, y mostraban un interés por mi lectura, que solo se puede explicar por términos físicos, empáticos o de energía. Soy MAGO en el calendario MAYA, y tengo por misión observar y entender el mundo invisible. Si es invisible, no es visible para muchos. Pero el MAGO no puede ser soberbio ni egocéntrico, el MAGO escucha y busca entender las distintas visiones, cual águila busca mirar desde un lente de amplio alcance su entorno y la vida.
Ahora soy MAGO, amigo y hermano de Mono Galáctico, Noche Magnética y Guerrero Cósmico. Amigos que como espejos, buscan hacerme ver mis propios errores, pero también despertar mis mejores cualidades.
Pero, como el MAGO también es sincronía (y a veces esta fuera de tiempo) hace que muchos elementos fluyan y se encuentren. Hace una semana, me encontré con el libro El FUEGO DE CADA DÍA de Octavio Paz, y rescato un poema, El Mismo Tiempo. Pero como el poema es largo, solo citare aquellas frases, que me hablan de lo invisible, de aquellos elementos que debo entender y comunicar.

En una banca un viejo habla solo
¿Con quién hablamos al hablar a solas?
Olvidó su pasado
no tocará el futuro
No sabe quién es
está vivo en mitad de la noche
habla para oírse
(…)
Dentro del tiempo hay otro tiempo
quieto
sin horas ni peso ni sombra
sin pasado o futuro
sólo vivo
como el viejo del banco
unimismado idéntico perpetuo
Nunca lo vemos
Es la transparencia.

Este poema fue revelador, y además sentía que Paz, un mexicano, que para muchos, no solo es un poeta, sino una persona maravillosa que da claves para un entendimiento complejo del mundo y las relaciones humanas, me hablaba. Paz, aparecía, coincidía y se ponía en complicidad con los mayas para darme claves de este viaje al centro de uno mismo.
¿Pero qué entendí finalmente de Paz, y del poema El Mismo Tiempo? ¿Que mi función en la vida es entender y comunicar el mundo invisible, y a personas invisibles para el resto, como ese viejo solo en un parque que se habla a sí mismo para oírse? ¿Tengo que entender a los invisibles del mundo, ancianos, indígenas, pobres, etc.?
Para Mono Galáctico, el entendimiento de lo invisible, es una tarea incomprensible para el resto, y puede significar quedarse en la soledad como aquel viejo sentado en un parque.
Noche Magnética, es menos trágica, y me dice que debo aprender a lidiar con lo mágico y lo humano, donde mi entendimiento de lo invisible no perturbe mi relación con mis amigos, familia y novia.
Para Guerrero Cósmico, lo invisible, está dentro de mí. Lo invisible es la otra vida, una que cuesta ver, y que ella va explorando con una planta tan mágica como la Ayahuasca.
No hay lectura verdadera, sino una suma de visiones, que el Mago, con cualidades de águila debe escuchar y luego interpretar. El 31 de diciembre me mirare frente al espejo, y buscare imágenes y palabras, gestos y miradas, todo como un film lento y mudo.

Avisos27 24e Nov09e10bWed, 24 Oct 2007 19:09:18 +0100e 24e 2006 11:58 p.10


La Colmena, es una revista de sociología, editada por alumnos de la Universidad Católica. Ya era hora, que se plasmara el sueño de la revista propia, que ya varias generaciones de sociólogos se lo habían propuesto.
La revista ofrece un abanico de temas, desde el tema del transito, pasando por el tema de los anarcopunks de Lima, hasta hallazgos de cartas olvidadas o ficcionadas.

Avisos27 20e Nov30e07bFri, 20 Jul 2007 21:30:47 +0100e 20e 2006 11:58 p.07

El martes 17, el poeta y amigo Carlos Villacorta presentó su poemario Ciudad Satélite. Este poemario consta de 23 poemas, y ha sido editado por Mundo Ajeno. Anteriormente ha publicado El grito (2001) y Tríptico (2003).

El lugar del encuentro fue la librería Crisol del Óvalo Gutiérrez (Lima), y los comentarios estuvieron a cargo de Lucho Chueca, Daniel Alarcón y Carlos Yushimito.

Con el permiso del autor, colocamos el siguiente poema.

Ciudad Satélite

Mi abuelo recorría las arenas en su micro marchito
Y un silbido lo acompañaba
-Metralleta, levántate temprano porque sino te dejo-
Y se iba a vaciar la autopista de Ventanilla
de pasajeros y perros
porque no había nadie más veloz que él
porque tendía entre la ciudad y la ciudad
los sueños y las pesadillas del arenal.

Mi abuela ni era Penélope
Pero tejía un cometa
frente a la estática de un televisor encendido
(en Ventanilla se balbuceaban noticias del viaje en el tiempo
De la velocidad infinita)

-Formar camino Carlitos, aunque nos muerda el desierto-

Alrededor de Lima giran las ciudades satélites
y sus tinieblas ladrando el micro vacío.

Pero ahora que estoy en otro desierto
las moscas sobrevuelan anunciando
golpe
reacción
inercia
y nadie se ha levantado a tiempo
y mi abuela con la arena entre los párpados
y hay que regresar a Ventanilla
pues a mi abuelo lo ha mordido el desierto
y el mundo no se iba a acabar con un balazo
pero con un quejido

BloGalaxia